Solitario respondías
al silencio de tu eco.
La noche disfrazaba aquel arpegio
y desde lejos, un lucero titilaba
bailando la nostalgia de tus versos.
nuiT.·*

Solitario respondías
al silencio de tu eco.
La noche disfrazaba aquel arpegio
y desde lejos, un lucero titilaba
bailando la nostalgia de tus versos.
nuiT.·*
Aquella muchacha desteñía azul.
Su piel era azul ultramar.
Su mirada negro azulada.
Cuando caminaba dejaba charcos azulinos.
Su aroma era un fresco azul cerúleo.
Su voz era una mezcla de azul prusia y marino.
Toda su vida fue un azul eléctrico.
Pero no podía observar el color de su alma.
Por más esfuerzo que hiciese,
no lograba mirar ese color tan especial.
Una noche desapareció.
Cuentan que siguió a la Luna para decolorarse
en un plateado brillante…
A veces, se puede ver su piel en la mar.
Si entrecierras los ojos al mirar la Luna llena,
un círculo azul cobalto se mezcla en ella…
También en el aroma de algunas flores…
En el cielo, que en ciertos días
tiñe las nubes de celeste tenue,
o en algunos pájaros que cantan
el eco de algún viejo vals…
Si encuentras algo azul, detente a observar…
nunca se sabe con certeza, en qué aspecto pueda regresar
desde aquella noche en que se perdió buscando paz.
nuiT.·*