Quítame el disfraz,
la música, la talla.
Quítame el lugar y la distancia.
Quítame también
el olfato, la intuición,
la habilidad y mis máscaras.
-¡Despójame del cuenco que me contiene!-
Y allí donde sin voz ni piel,
ni edad o identidades,
ni estancia o disfraces
puedas encontrarme;
allí seré quien soy:
-instante ingráVido de nadie-
nuiT
